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El CSIC, continuador en cierta manera de la Junta de Ampliación de Estudios hereda los problemas que ésta tenía con la Universidad. La concentración de medios experimentales en el Consejo hace que muchos cate- dráticos realicen sus investigaciones en algún Institu- to, muchas veces creados para ellos. El divorcio entre enseñanza e investigación programada se hace patente. Otero sin tomar partido, está involucrado en esta última. Comparte con Palacios la preocupación por crear Secciones del Instituto de Física ( y más tarde del Instituto de Óptica) en diversas Universidades. Da toda clase de facilidades a doctorandos y a quienes preparan la cátedra. Por todo ello sufrirá críticas so- lapadas, agudizadas por el espíritu de clase, ya que él no es universitario.154.
Otro caso signi cativo fue el de arturo Duperier, quien a su vuelta del exilio en 1953 (cuyas negociaciones empezaron en 1950), aprovechando un cierto apertu- rismo en la dictadura, gracias al Ministro de Educación Joaquín Ruiz Giménez, hubiera podido, en teoría, pro- longar su actividad investigadora en España en torno a la radiación cósmica (recordemos que es disciplina directamente relacionada con las ciencias nucleares, como ya hemos visto). aunque se incorporó a la univer- sidad como catedrático, no pudo recuperar la Cátedra de Geofísica que se había desdoblado en dos y ya esta- ban adjudicadas por oposiciones anteriores155, a pesar de que se le prometió en las gestionas previas para su regreso. Pero lo más duro para él fue la paralización en la aduana de los equipos necesarios para prolongar sus investigaciones. Entre estos destacaba un registrador de rayos cósmicos basado en un monitor de televisión de rayos catódicos de la empresa Cintel Ltd. Este equipo fue un préstamo de su mentor Patrick Blacket, quien le escribía en una carta el 22 de octubre de 1953 en la que le mostraba su interés en que Duperier realizara regis-
154 El destacado en negrita es mío.
155 No hemos encontrado información sobre qué cátedra se le asignó a Duperier. Se intentó crear una nueva de radiación cósmica para adjudicársela, pero no se llegó a autorizar (udías y Buforn, 1998, p. 51).
tros con dicho equipo en un lugar con condiciones me- teorológicas diferentes a las de Inglaterra. El problema es que los aparatos estuvieron retenidos en la aduana de Bilbao hasta que se pagaran los aranceles, y nadie se hizo cargo de este pago, ni la universidad ni el ministe- rio, y como Duperier tampoco podía sufragar el coste, dicha retención se prolongó cinco años y nunca pudo volver a utilizarlos156. En la historiografía sobre Dupe- rier se hace referencia a este tema como un problema burocrático, pero parece que no fue así, tal como su hija María Eugenia denunció públicamente157.
También es interesante señalar que el propio Duperier se signi có en defensa de la investigación en el ámbito universitario. En la fase de negociación para su regreso a España, él tenía claro que no regresaría si no se le rein- corporaba en la cátedra, y ante una invitación previa del CSIC, justi caba su postura en que
(...) en mi opinión, es en la Universidad donde mejor puede inculcarse la necesidad de la investigación y donde debe atenderse a la formación del futuro inves- tigador.158
156 Posteriormente, entre 1958 y 1959 (todas las informaciones apuntan a que en la aduana estuvieron un mínimo de cinco años), se consiguió traerlos pero se depositaron en un almacén de la universidad Complutense sin abrir, hasta que en fecha no determinada, creemos que debió ser en 1960, el Imperial College los reclamó y consiguió traerlos de vuelta a Inglaterra.
157 Todo esta información se ha extraído de González y Bru (2009), p. 214-222, donde hacen uso de importantes fuentes primarias pero sin proporcionar localización de las mismas, entre otras la carta de Blackett a Duperier citada. En cuanto a la referencia de la hija de Duperier, tampoco es contrastable, ya que citan a María Eugenia Duperier (1984) “arturo Duperier. Biografía resumida”. Comisión de Actividades Culturales con motivo de los 25 años de su muerte. avila. Pero el único documento similar localizado no incluye la conferencia de María Eugenia, es el siguiente: SEMBlaNZa-HOMENaJE en el XXV aniversario de la muerte de D. arturo Duperier Vallesa, hijo preclaro de la Villa Pedro Bernardo, 10-febrero-1984, Ávila, 1984.
158 Carta de Duperier a Maximino San Miguel, Decano de la Facultad de Ciencias, de 29 junio 1950. aparece transcrita en udías y Buforn, 1998, p. 51. El documento original está en archivo Histórico uCM, Expediente personal arturo Duperier, ES, aGuCM, P-0477, 71.
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