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Introducción
El genial autor de tiras cómicas Joaquín Salvador la- vado, más conocido por Quino, hacía decir a uno de sus personajes, frustrado cuando se entera que los hi-
jos son fruto de la decisión de sus padres, que ¡de eso nada!, que cuando a él se le metía una cosa en la cabe- za no había quien se la quitara, y que por tanto hubie- ra nacido con otro nombre, de otros padres, en otro país, pero que nacer, ¡nacía!. Pues bien, este libro en realidad ya se ha escrito antes, por otros autores y con diversas perspectivas, pero nunca está de más ofrecer otras posibilidades, con otros padres como autores y, por tanto, con una visión diferente. Reconozco que a veces me he sentido abrumado por la tarea, precisa- mente por querer ofrecer a los lectores un visión no- vedosa respecto a la abundante bibliografía existente, pero que el libro hacerlo, ¡lo hacía!. Por este motivo, quiero agradecer a la Sociedad Nuclear Española la ini- ciativa de publicar una nueva obra sobre el asunto y que me haya encargado la tarea de llevarla a cabo. El agradecimiento no es solo en el sentido egoísta por el privilegio que supone para mi dicho encargo, sino también por la iniciativa en sí mismo de divulgar el co- nocimiento de unos acontecimientos fundamentales para entender la Historia Contemporánea de España.
Se ha pretendido mostrar una breve síntesis sobre los orígenes y primeros desarrollos de la ciencia nuclear en España, abarcando el período en estudio hasta 1958. En realidad se podría perfectamente hablar de ciencias y tecnologías nucleares, de hecho en lo nu- clear realmente hay implicadas varias disciplinas cien- tí cas y varios tipos de tecnología1. En el imaginario
1 También se podía haber usado el término más de moda actualmente de tecnociencia, pero he querido incidir en la gran variedad de disciplinas cientí cas y tecnológicas involucradas.
popular se tiende a asociar a todo lo nuclear principal- mente con la física (física nuclear), con la ingeniería aplicada a la producción de energía eléctrica (energía nuclear) y con las bombas atómicas. En de nitiva, si así fuera, nos deberíamos centrar en una disciplina de ciencia básica y en otra especí ca de ingeniería. Pero por un lado, la tecnología nuclear tiene diversas aplica- ciones, una de ellas la producción de energía. Por otro, hay que considerar que entre la ciencia básica, tanto teórica como experimental, y la ingeniería hay un lar- go trayecto que pasa, en orden “ascendente”, por la ciencia aplicada, la tecnología (que incluye también in- vestigación), los desarrollos tecnológicos y, por  n, las distintas ramas de la ingeniería hasta llegar a la implan- tación real y efectiva para la obtención de productos y servicios. a veces la in uencia es mutua, y a su vez los desarrollos tecnológicos in uyen en los de la ciencia básica, de ahí el haber puesto antes el término ascen- dente con comillas. Este proceso es lo que el  lósofo de la ciencia Mario Bunge identi có con el carácter sis- témico de la ciencia y la tecnología como conjunto, es decir que estas conforman un sistema completo que debe cubrir todas las facetas anteriormente indicadas. De esta forma, si en un país se establece una priori- dad sobre uno de los aspectos anteriores, por ejemplo sobre la ciencia aplicada, perjudica al sistema en sí, es decir al desarrollo cientí co-tecnológico y por tanto al desarrollo económico de aquel país \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Bunge, 2004\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\].
Pero además, en todo lo relacionado con lo nuclear, tanto la ciencia básica teórica, como la experimental, la aplicada y la tecnología abarcan muchas disciplinas: matemáticas, física (tanto básica como aplicada), quí- mica (especialmente química analítica), ciencias de materiales, medicina (protección radiológica y medi- cina nuclear), electrónica (dispositivos electrónicos de
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