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era prevenir la proliferación del armamento nuclear y ayudar al desarrollo de la energía nuclear con  nes pací cos. El OIEa (IaEa en sus siglas en inglés) co- menzó sus actividades o cialmente en julio de 1957.
1956. En octubre de 1956 empezó a funcionar la pri- mera central nuclear comercial para producción de electricidad, la británica Calder Hall.
1.2 La ciencia en España en el contexto
del desarrollo nuclear
En abril de 2017 la Confederación de Sociedades Cientí cas de España ha difundido un Mani esto por la Ciencia en el que plantea los problemas en nuestro país sobre la falta de políticas cientí cas estables y efectivas. Propugna un pacto de Estado por la Ciencia y la creación de un ente independiente responsable de la política cientí ca y ajeno a los vaivenes políticos \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[COSCE, 2017\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\]. Esta situación actual es consecuencia de un desarrollo cientí co y tecnológico a lo largo de la historia de España que se puede representar como una línea ascendente en dientes de sierra, con claros avances y retrocesos. Por sorprendente que parezca, este problema hunde sus raíces en pleno Siglo XIX, que empezó con la denominada Guerra de la Inde- pendencia y siguió con varias guerras civiles, dejando al país exhausto y empobrecido, a lo que se añadió el fracaso de la Revolución Industrial en España \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Nadal, 2009\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\], aspecto este último que es crucial para enten- der el retraso económico español que iba de la mano con el retraso cientí co. En el libro Historia Nuclear de España publicado por la SNE se decía \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Caro, 1995, p. 311\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\]:
La ciencia es quizá la gran ausente de la cultura mo- derna de España. Durante siglos nuestra tormentosa historia apenas muestra aportaciones cientí cas al acervo de Occidente. Y en el siglo actual después del catastró co XIX, cuando apenas iniciaba su andadu- ra con considerable retraso respecto de Europa, los desastres de nuestra guerra civil impidieron su na- cimiento.
En efecto, la investigación cientí ca a  nales del siglo XIX era entonces prácticamente inexistente y se limi- taba a la divulgación de novedades venidas del exte- rior. En cuanto a la tecnología, se basaba principal- mente en el desarrollo de la ingeniería militar, ya que las enseñanzas de ingeniería estaban prácticamente acaparadas por las academias militares, sin un tejido industrial paralelo con capacidad para innovar, salvo excepciones por supuesto.
En de nitiva, a  nales del siglo XIX y principios del XX, el retraso de España en ciencia era muy signi ca- tivo de los problemas estructurales y económicos del país. la ciencia española no empezó a  orecer hasta la conocida Edad de Plata en el primer tercio del siglo XX, con el comienzo de la institucionalización cientí-  ca (por ejemplo con la creación en 1903 de Sociedad Española de Física y Química) y de las actividades en 1907 de la Junta para la ampliación de Estudios. Pero la in uencia de este proceso en el desarrollo econó- mico lógicamente tenía mucho tiempo por delante para hacerse notar.
la Edad de Plata vino, si no a solucionar de nitiva- mente los problemas estructurales en torno a la cien- cia ya comentados, lo que necesitaría de bastante más margen temporal, sí a iniciar el proceso de re- generación de nuestra ciencia según los estándares de la comunidad internacional, proceso que se apoyó mayoritariamente en la ciencia experimental. Esta re- cuperación se truncó dramáticamente con la Guerra Civil y la instauración de un régimen que implicó el exilio o la depuración interna de muchas de las prin- cipales personalidades cientí cas. además, la ciencia tenía que estar supeditada a la doctrina del Régimen, asunto que en principio no debería estar relaciona- do, pero que facilitó en ocasiones la incorporación de personas a nes al nuevo estado, independiente- mente de sus aptitudes cientí cas, especialmente en el ámbito universitario. Toda esta situación del pri- mer franquismo es lo que se ha denominado como periodo de continuidades y rupturas. Continuida- des en cuanto a que efectivamente hubo una cierta continuidad en aquellos casos de cientí cos que no
SOCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA
























































































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