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merece nuestra atención: es la espectroscopia. Esta técnica experimental en realidad es propia de la físi- ca y la química atómicas, y no está directamente re- lacionada con lo nuclear, ya que es la medida de los niveles energéticos del átomo (espectroscopia ató- mica) o de las moléculas (espectroscopia molecular), pero obviamente sí lo está de forma indirecta. la técnica usada para realizar espectroscopias se usaría posteriormente en los laboratorios de química de los proyectos nucleares, para variados  nes, entre otros delimitar las componentes de muestras minerales. El hecho de que en España hubiera desde principios del Siglo XX una sección de espectroscopia en el la- boratorio de Investigaciones Físicas de la JaE y que destacara internacionalmente la  gura de Miguel Ca- talán Sañudo (1894-1957) creó en nuestro país una importante escuela y tradición de espectroscopistas, siendo una de las disciplinas más productivas antes de la Guerra Civil. Posteriormente, en la JEN también hubo una importante labor de espectroscopia ató- mica enfocada a las necesidades de las investigacio- nes nucleares (por ejemplo la espectrografía atómi- ca es fundamental para la detección y valoración de la riqueza uranífera de minerales compuestos). Por lo tanto, aunque ciertamente no puede considerarse la espectroscopia como antecedente de lo nuclear, ya que es una técnica muy generalizada en muchos aspectos del análisis químico, creo merece la pena tratar brevemente el caso de Miguel Catalán y su in-  uencia.
la radiactividad en cambio, sí está directamente rela- cionada con lo nuclear, tanto a nivel conceptual como instrumental en lo referente a las medidas, aunque históricamente se tardó algo en encontrar está aso- ciación. Por otra parte, aunque en España no se ma- nejara al principio conceptualmente la radiactividad como asociada a las desintegraciones nucleares, como veremos, en cambio desde principios del siglo XX tu- vieron gran protagonismo las mediciones y su corres- pondiente interpretación. Posteriormente, ya con el desarrollo nuclear español, evidentemente la metro- logía de radiaciones ionizantes fue parte esencial en
los procesos asociados. Tampoco se puede conside- rar el conocimiento sobre la radiactividad en España como antecedente de los estudios nucleares desde el punto de vista cientí co, por estar protagonizada principalmente por Muñoz del Castillo que se marginó de la comunidad cientí ca internacional por su teoría contraria a la interpretación del fenómeno en base a desintegraciones nucleares. Pero institucionalmente, el Instituto de Radiactividad, fundado por Muñoz, si permitió que se creara una escuela de investigadores sobre el fenómeno que tendría una cierta continuidad en el primer franquismo.
También el estudio de la radiación cósmica está rela- cionada directamente con la física nuclear, por la inte- racción a nivel nuclear y de partículas elementales que se produce en nuestra atmósfera y se puede detectar con determinados sensores convenientemente ins- talados. El sistema de detección era similar al de otra disciplina que empezó en España en 1950, como es la de las emulsiones nucleares donde se registraban las interacciones nucleares cuando impactaban partículas muy energéticas, bien procedentes de rayos cósmi- cos, bien de aceleradores de partículas.
Pero antes de pasar al desarrollo sintético en España de estas disciplinas, creo merece una explicación el título interrogativo de este capítulo y el uso condicional so- bre la consideración de las mismas como antecedente de las ciencias y técnicas nucleares. El historiador de la ciencia Néstor Herran ha planteado un interesante debate historiográ co sobre la radiactividad, critican- do las visiones teleológicas que interpretan la historia de la radiactividad en el mundo de forma progresiva y lineal hasta el actual paradigma de la constitución de la materia. Y para el caso español se concretarían en análisis recientes que interpretan los estudios so- bre radiactividad en el primer tercio del siglo XX como mero antecedente del programa nuclear nacional, in- terpretación de la que se desmarca. ahora bien, el pro- pio Herran a rma que se debería considerar la radiac- tividad no solo como ciencia académica sino como un conjunto de prácticas y como una industria (Herran, 2008, p. 12-23). En este sentido, considerando el as-
SOCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA




























































































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