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ejemplares de mineral radiactivo, comenzando en ese año de 1935 los estudios sobre los mismos, que se vie- ron interrumpidos por la Guerra Civil \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Yakimach, 1941, p. 30\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\].
Posteriormente, en la inmediata postguerra, Carbonell retomaría sus investigaciones, aspecto sobre el que volveremos en el siguiente capítulo, donde ya toma un protagonismo relevante su  gura y la empresa creada por él en 1941 Berilio y Radio S.a. (BRESa), así como la geopolítica durante la Guerra Mundial, con muestras de interés en dichos yacimientos por representantes de ambos bandos de la contienda, alemanes, france- ses, norteamericanos e ingleses.
2.4 Los trabajos experimentales sobre
física nuclear de Piedad de la Cierva 22
Piedad de la Cierva (1913- 2007) se licenció en quími- ca por la universidad de Valencia en 1932 con premio extraordinario, lo que le facilitó el realizar los estudios de doctorado bajo la dirección de Julio Palacios en la sección de Rayos X del Instituto Nacional de Física y Química. allí aprendió las técnicas de espectroscopia y difracción de rayos X, defendiendo la tesis doctoral en enero de 1935, también con premio extraordinario. Obtuvo una beca de la academia de Ciencias para rea- lizar investigaciones sobre física experimental nuclear en el Instituto de Física Teórica de Copenhague.
la estancia de Piedad de la Cierva se prolongó desde principios de 1935 hasta abril de 1936, bajo la direc- ción del físico-químico húngaro Georg von Hevesy,
22 Hay una breve aproximación al trabajo de Piedad de la Cierva en Herran (2008, p. 199) y en mayor profundidad una biografía basada en sus memorias (alva, 2016), de donde se han tomado los principales datos aquí indicados, salvo el contenido de sus resultados cientí cos, que se han sintetizado de los trabajos originales de Piedad de la Cierva. El trabajo de alva se basa en las memorias manuscritas de Piedad de la Cierva, de las que me ha proporcionado algunas partes transcritas por ella misma, las relativas a los aspectos cientí cos aquí analizados, lo que agradezco.
que sería Premio Nobel de Química en 1943 por su contribución al desarrollo de los radioisótopos para uso como trazadores. Hevesey desarrolló en Copen- hague un método de activación radioisotópica basa- do en el bombardeo neutrónico sobre determinados elementos.
los trabajos de Piedad en Copenhague consistieron en una serie de medidas sobre resultados de reacciones nucleares concretas para caracterizar tanto los tipos de reacción como los elementos de prueba. Dichas reacciones se provocaban bombardeando un material con neutrones más o menos energéticos según los ca- sos. Pero previamente debía aprender a usar dos tipos de equipos fundamentales en la investigación nuclear, fuentes de neutrones y contadores Geiger. además, tanto en la parte de preparación como en la de análisis se tenían que usar técnicas propias de la química, más o menos complejas, aspecto que sí conocía bien Pie- dad de su etapa de formación en España. En concreto estudió experimentalmente el caso del aluminio y las condiciones para que se produjeran distintos tipos de desintegraciones \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Cierva, 1936a\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\], así como la posibili- dad de emisión de neutrones en diferentes minerales radiactivos \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Cierva, 1936b\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\]. De la Cierva expuso sus trabajos en Madrid, intercambiando impresiones con arturo Duperier, quien le consultó sobre la posible interferencia de los rayos cósmicos en su experimen- to, lo que tiene un interés añadido por la interdepen- dencia de la radiación cósmicas con los experimentos sobre interacciones nucleares23. Estos trabajos tienen interés porque en España no había todavía este tipo de equipos, las fuentes de neutrones se importarían por primera vez en 1949. También es interesante el uso de un contador Geiger especí co para medidas de partículas β, aparato que intentó construir a su vuelta a Madrid, y que tampoco había entonces en España. Igualmente, hasta los primeros años 1950 no se empe- zaron a construir contadores de este tipo ya en la JEN.
23 “acta de la sesión del 4 mayo de 1936”, Anales de la RSEFyQ, 1936, p. 219-221.
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