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que hubo conocimiento de las reservas de uranio es- pañolas “con bastante anterioridad a que estallase la primera bomba atómica”26.
Pero a pesar de ese secreto y con dencialidad, antonio Carbonell, sin proporcionar toda la información, ya se encargó de hacer públicas las noticias sobre el uranio en España \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Carbonell, 1940, 1941a\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\]. a nivel interno ya antes dio a conocer informes en este sentido median- te interlocutores o ciales, interviniendo la Delegación Provincial de Servicios Técnicos de Falange para elevar dichos informes a la Secretaría General del Movimien- to \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Carbonell, 1939a; 1939b\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\]. En realidad Carbonell solicitaba la autorización para disponer de divisas en escudos portugueses con el objeto de ampliar en Por- tugal sus trabajos de explotación de berilio y radio, ya que había encontrado también allí yacimientos de es- tos minerales. En las explicaciones previas para dicha solicitud, hacía referencia a que en 1935 envió mues- tras de uranio para su análisis al Instituto de Radiacti- vidad. le contestó en octubre del mismo año su direc- tor, Díaz de Rada, indicando el máximo interés de las muestras y solicitando seguir en contacto para inter- cambiar mayor información. También insistía Carbo- nell en las posibilidades económicas que podía supo- ner la explotación de los yacimientos, ya que el radio tenía en el mercado un precio que “hace que el oro sea considerado en la comparación como un vulgar metal”. Por otra parte, ya se venía trabajando en extracción de uranio en determinadas minas, probablemente la mayoría a cargo de las minas de las que ya era propie- tario Carbonell. Esto se concluye de las estadísticas del IGME, donde en la de 1939 aparece indicada una mina de uranio (aunque no se identi ca cuál era) y en la de 1940 aparecen 32 toneladas de mineral de uranio ex- traídas \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Ministerio de Industria y Comercio, 1942\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\].
En de nitiva, toda esta situación, que ya había tras- cendido en determinados círculos, hizo que en plena Segunda Guerra Mundial los nazis se interesaran ex-
26 agustín Marín, “Prologo” en Uranio. Curso de conferencias. Memorias del IGME, 1946, p. III.
presamente por la explotación conjunta de las minas. De hecho en el informe citado anteriormente de Fa- lange, se hace referencia a que tres empresas extran- jeras de metalurgia, en concreto procedentes de ale- mania, Italia y Estados unidos, se interesaron en 1936 por el berilio localizado, habiéndose obtenido en ese mismo año a escala semi-industrial óxido de berilio, actividad que tuvo que suspenderse con el comienzo de la Guerra Civil.
Por lo anteriormente indicado, se hace necesario re- pasar la situación de control alemán sobre el sistema minero español entre los años 1940 a 1943, al estar directamente relacionado con nuestra historia. Poco después del Golpe de Estado de julio de 1936, se creó en Tetuán una empresa denominada HISMa (Hispa- no-Marroquí de Transportes) dirigida por el alemán Jo- hannes Bernhardt, con capital español y alemán, para organizar administrativa y  nancieramente la ayuda alemana a Franco. Con el tiempo en realidad mono- polizó todo el comercio entre la zona del Gobierno de Burgos y alemania, tanto de importaciones de mate- rial bélico como exportaciones a alemania en el sector agropecuario y mineral. Este monopolio se extendió al  nalizar la Guerra Civil para, entre otros aspectos, ges- tionar la negociación de la deuda del nuevo gobierno español a alemania, que mayoritariamente se hizo mediante suministro de materias primas españolas sin necesidad de utilizar divisas.
a partir de HISMa, se creó en 1938 un holding de em- presas españolas denominado SOFINDuS, con capital alemán. Este consorcio controló de forma determi- nante la economía española y la importación y expor- tación entre España y alemania de materias primas. Se centró en tres sectores estratégicos, el agropecua- rio, el de transportes y telecomunicaciones, y el de la minería. De hecho es conocido y se ha estudiado en profundidad el suministro a alemania de wolframio extraído de minas españolas para pagar la deuda con- traída por el apoyo nazi en la Guerra Civil. antes, en plena contienda, el gobierno alemán desarrolló la de- nominada Operación Montana, con la que alemania empezó a comprar derechos de explotación mineros,
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