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mán era Kurt Patzschke, que por entonces era secreta- rio de la Compañía que explotaba las minas de uranio de Joachimsthal, minas que estaban en la zona de los Sudetes checos anexionada por la alemania Nazi30.
El testimonio de Galán es creíble porque hemos visto que los alemanes se ocuparon de inspeccionar el te- rritorio español en busca de todo tipo de riqueza mi- neral que les pudiera ser útil. Pero la solidez de dicho testimonio se rati ca con una prueba documental, la del representante francés alexis Yakimach, sobre el que ya nos hemos referido en el capítulo anterior31. Yakimach, en unas conferencias impartidas en el CSIC en mayo de 1941 sobre radiactividad re ere su visita a yacimientos radiactivos de Sierra albarrana y en con- creto en la mina “la Coma”, indicando que tuvo todas las facilidades para la observación. También comentó el descubrimiento de dichas reservas por parte de an- tonio Carbonell en 1935 y aunque no dijo nada sobre uranio, es evidente que sabía de la principal riqueza del yacimiento, cuando destacaba la importancia del mismo:
“Puedo aseguraros que los yacimientos españoles que acabo de visitar se pueden considerar, por su riqueza, como uno de los primeros del mundo, y en un mañana tal vez muy próximo, ha de asombrarse España de la riqueza e importancia que la nueva industria repre- senta, así como el puesto que puede alcanzar en el mercado internacional” \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Yakimach, 1941, p. 31\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\].
30 la referencia del testimonio de Galán viene en Hernando y Hernando (2002). Galán se refería al interlocutor alemán como Dr. Patsko, pero lópez de azcona (1969), que re ere la misma entrevista, lo identi ca como Patzschke, del que se ha localizado la información aquí incluida en Zeman y Karlsch (2008, p. 53).
31 Según Hernando y Hernando, también desde Inglaterra, Italia y Estados unidos. Todo este aspecto, especialmente la información de la que disponía Estados unidos, cobra trascendental importancia para la geopolítica del momento. Según con rma Juárez Camacho (2016), las redes de espionaje alemanas utilizaron a la empresa SOFINDuS para dar cobertura a sus actividades en España, pero los aliados detectaron su presencia en España. Por lo tanto es casi seguro que los norteamericanos estuvieran al tanto de las intenciones alemanas respecto a las reservas uraníferas en España.
además, la conexión del representante francés con el alemán, anteriormente citado, parece factible ya que Yakimach en realidad era un ruso blanco exilia- do de la unión Soviética, participó en la guerra civil rusa posterior a la revolución de 1917, y por el tono exultante en defensa del nuevo régimen español, era obvio que representaba los intereses del go- bierno francés colaboracionista del general Pétain.
Volviendo con la labor de Carbonell, gracias a pro- venir de una familia adinerada, adquirió varias mi- nas y fundó en enero de 1941 la empresa Berilio y Radio S.a (BRESa) con el objeto de explotar y sacar rendimiento de las mismas. Efectivamente, dichas minas además de contener uranio, eran ricas en berilio, mineral también importante y con capaci- dad de obtener bene cios. Esta empresa, una vez ya fallecido Carbonell, tuvo una importancia capi- tal en el inicio de las actividades de la JIa/EPalE, organismo con el que entró en con icto con unas difíciles negociaciones no exentas de tensión has- ta que de nitivamente pasaron a pertenecer ínte- gramente al organismo nuclear. De hecho, aunque en octubre de 1945 se promulgó un decreto por el que se reservaba a favor del Estado todos los ya- cimientos de minerales radiactivos, el proceso de transferencia fue largo y complejo, no  nalizando hasta 1951. Todos estos interesantes aspectos se tratan en el capítulo cuarto dedicado a los años 1948-1951.
Carbonell cartogra ó la mayoría de los yacimien- tos de uranio, principalmente en Sierra albarrana. Preparó las hojas del Mapa Geológico de España de la zona de Fuente Obejuna y Sierra albarrana, con una minuciosa información sobre la riqueza mine- ral de la zona, incluyendo los antecedentes de sus descubrimientos. Estos informes los elaboraban los miembros del IGME encargados de cartografíar las correspondientes zonas asignadas para explo- ración, pero no se publicaban, sino que se remitían al IGME para su uso interno. El informe de Carbonell es de una especial relevancia histórica, permanece inédito y viene sin fecha, pero por la información
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