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tener un amplio nivel de conocimiento en los diferen- tes aspectos técnicos sobre todo lo relacionado con lo nuclear. Por poner un ejemplo, llama la atención su dominio sobre la problemática de las reservas de ura- nio en España. De su visita anteriormente citada, sacó conclusiones certeras sobre las necesidades de la JIa en cuanto a las instalaciones de las que era necesario disponer en España y de los diferentes per les de las personas que debían contratarse. Para la formación de este personal cientí co estableció la necesidad de es- tancias prolongadas en el extranjero, gestionando la ayuda  nanciera necesaria para tal  n.
las funciones de armando Durán consistían en com- plementar a Otero en las labores de dirección y ges- tión. Por ejemplo acompañó en el primer viaje a los tres primeros cientí cos que fueron al extranjero a formarse. También disponía de una sólida carrera in- vestigadora en óptica y era conocido en los círculos cientí cos internacionales.
Imagen 4.3 armando Durán Miranda (1913-2001). Fuente CIEMAT.
la información que hemos manejado sobre la estruc- tura organizativa o cial de la JIa/EPalE es confusa y a veces contradictoria51. Hay que tener en cuenta que la JIa era un organismo reservado y EPalE, como so- ciedad pantalla de la JIa, tampoco proporcionaba una información transparente, lo que era lógico en esos años hasta la creación de la JEN. Por ejemplo, hasta  - nales de 1950 los artículos cientí cos no se  rmaban como miembros de EPalE, sino de otros organismos (como el Instituto de Óptica del CSIC). Poco a poco se fue re exionando sobre la conveniencia de dar a co- nocer las actividades. así, en noviembre de 1950 el di- vulgador cientí co Miguel Masriera publicó un artículo en el diario barcelonés La Vanguardia en el que hacía referencia a este asunto. Decía Masriera:
Se ha hablado muy poco de lo que se hace en España en investigación atómica. En estas mismas columnas al iniciarse el auge del empleo de las fuerzas del nú- cleo, insistí en el deber que también tienen las nacio- nes pequeñas de orientarse y tener una política de - nida en lo que a tan grave cuestión concierne. (...) La falta de datos concretos sobre nuestras actividades atómicas ha dado por resultado el desbordamiento de la fantasía popular.
Se refería Masriera a que por un lado había gente que pensaba que no se hacía nada y otros que se mante- nía en secreto por obedecer a planes bélicos. Y narra cómo planteó a Otero la necesidad de que se conocie- ran las actividades que se estaban llevando a cabo, a lo que aquel le contesto que tenía razón ya que
(...) es hora que se sepa lo que en España se hace y se proyecta hacer en investigaciones atómicas pues el silenciarlo no hace más pábulo a la fantasía de los ingenuos y pie a las calumnias de nuestros enemigos \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Masriera, 1950a\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\].
51 No existe un documento, o no le hemos podido encontrar, sobre la organización de la JIa/EPalE. la información la hemos extraído, por un lado, de las nóminas de EPalE, y por otro de las memorias de contabilidad desde 1949 a 1951 (aGa Presidencia del Gobierno, documentos cuya relación concreta se cita más adelante).
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