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Realizó su tesis doctoral en 1949 sobre la dureza de los metales, que particularizó para el caso del uranio participando en un debate escrito en Nature sobre las pruebas de dureza de dicho mineral \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Terraza, 1949; Terraza y Jimeno, 1950\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\]. Para este trabajo recibió ayu- da técnica de Karl Wirtz y de Winzeler (ambos miem- bros del Max Planck Institut de Göttingen, por lo que se deduce que antes de entrar o cialmente en EPalE debió lograr una estancia allí).
En relación con los contactos internacionales de la JIa, un acontecimiento importante fue el de las jornadas sobre física atómica y nuclear celebradas en el verano de 1950 en Santander. acudieron Werner Heisenberg y Samuel K. allison. También se invitó al divulgador cien- tí co Miguel Masriera, quien realizó varias crónicas del evento desde las páginas de la Vanguardia \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Masriera, 1950b\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\]. Otero dio una importancia trascendental a este evento, como lo atestiguan las cartas entre él y Ortiz Fornaguera durante la estancia de este último en Chicago para que hiciera todo lo posible por conven- cer a allison \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\[Soler, 2015\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\].
4.3 Los problemas sobre la prospección
de reservas de uranio
En cuanto a los temas relacionados con la obtención del uranio, lógicamente de esta función se encargaba el grupo de prospección geológica y minas. Este gru- po conformaba la mayoría del personal, se incorpora- ron bastantes con la categoría de laborantes, con una formación media sin cuali cación cientí ca especiali- zada, como por ejemplo o cial de taller, maestro de taller, encargado, así como lógicamente mineros. Por lo tanto aquí consideramos los cientí cos e ingenieros que se dedicaron a la prospección geológica o a la di- rección de las labores de ingeniería minera. El grupo cientí co lo formaron cinco personas: el ingeniero de minas y geólogo José María Ríos García (1910-1999) que pertenecía al IGME y que luego en la JEN sería el responsable de la unidad de investigaciones geológi- cas; el también ingeniero de minas Demetrio Santana Pérez (1915-1963) que fue el encargado de dirigir las
labores de extracción de uranio en las minas y pos- teriormente sería jefe de la Sección de Investigación y Explotación Minera; el físico y militar adolfo García abrines, el ingeniero de minas luis agredano Fernán- dez y, por último José Romero Ortiz de Villacián del que ya hablamos en el capítulo tercero.
El acuerdo  rmado entre el CISE italiano y EPalE in- cluía el suministro al organismo italiano de unas can- tidades determinadas de óxido de uranio. Evidente- mente, previamente había que realizar una labor de prospección y dar comienzo a los trabajos de bene - cio de los yacimientos que ya se conocían (En Sierra albarrana, Córdoba) mediante una planta piloto o se- mi-industrial para el tratamiento del mineral en bru- to. El problema que surgió, como veremos, es que las predicciones, basadas en la información propor- cionada en su momento por antonio Carbonell, fue- ron muy optimistas. además surgieron una serie de problemas en las negociaciones entre EPalE y BRESa, la empresa propietaria de dichos yacimientos. Recor- demos que esta empresa la fundó Carbonell, quien fallecería en 1947, y parece que la gestión de la mis- ma se vio seriamente perjudicada por su ausencia.
Como paso previo, en octubre de 1948 viajó a Espa- ña un equipo italiano (constituido por dos geólogos, un petrógrafo y un físico especialista en equipos de- tectores de radiación) para labores de prospección a los que acompañaron dos ingenieros de minas del IGME, José María Ríos y Demetrio Santana. los tra- bajos posteriores de laboreo para extraer el mineral los dirigió Santana. Posteriormente se creó un gru- po de prospección de la JIa, donde se integró los ya mencionados José María Ríos y García abrines. Para los trabajos de prospección y laboreo se decidió im- portar gammascopios de Estados unidos y también construirlos en los talleres del lTIEMa88. En mayo de 1949, ya se había extraído, de la explotación de los yacimientos en Sierra de albarrana, el su ciente mi- neral para, según Otero, las necesidades de una pila
88 aGa PG 67 TOP31/12, expediente 144/11.2.
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